Quiero un amor. Natural, fresco, sano. Que me derrita y que me encienda. Que me haga tocar el cielo, y al mismo tiempo flotar en el mar. Quiero un amor, que lo mire y me haga sentir que soy todo. Que sus ojos sean mi perdición, y su cuello mi refugio. Que sus manos sean calor y su cuerpo el fuego que me encienda. Uno, que me haga feliz con tan solo sonreír, que me haga sentir con tan solo un mirar. Quiero un amor que se asemeje al aire, fresco y vivo. Quiero un amor sin pretensiones, sin engaños, sin mentiras. Un amor que exhale cariño y paz. Un amor duradero, tan grande como el universo y tan real como este corazón, que pide a gritos este amor. Este amor, que cura y salva, que no se irrita, capaz de amar sin límites, sin fronteras… atreviéndose a dejarse llevar, y causar un millón de emociones al pasar.

Quiero un amor de esos que no se ven, de esos que están en cristales, de esos que veo en las películas, de esos que los encuentras y respiras…

así, no más, no menos…