¿Por qué me engaño?

De que me sirve esperarte vida mía? De que me sirve fingir entenderte si no lo hago? De que me sirve seguir insistiendo si ya no estás? Es que acaso no estoy viendo lo que está frente a mí? Es que caso estoy siendo tan ciega por tus ojos, que no me estoy dando cuenta de lo que realmente es importante? Es que acaso hay que estar por el suelo de la tristeza para darnos cuenta que es lo que está pasando de verdad? Aveces lo entendemos, aveces estamos con nuestra mirada alzada y miramos claro, y nos damos cuenta que estamos sufriendo, que estamos mal, que no importa el número de veces que nos sintamos bien, igualmente seguiremos sintiéndonos mal. Que es lo que realmente esperamos? Que es lo que realmente le estamos pidiendo a la vida? Que es lo que realmente estamos sintiendo? Necesidad de amar o que nos amen? Has sentido el sentimiento de querer soltar de raíz a una persona y no tener las fuerzas para hacerlo? Decir una y mil veces que ese será el último día y que no sea así? Convencerte de que las cosas andan mal y que la sufrida eres tú, y aún así creer que habrá esperanza en que las cosas cambien? Aún estás creyendo en la palabra de esa persona que ahora mismo se le importa 2 pesos lo que estás sintiendo? Aún crees en sus sentimientos? Por qué nos enfocamos tanto en gustarle a alguien que ni siquiera es un buen partido para nosotros? Por qué nos exigimos tanto en que debemos estar bien para alguien que ni siquiera se fija en nuestra exterior? Por qué preocuparnos tanto por alguien si al final del día, tus preguntas resultan molestas e incómodas? Que es lo que nos lleva a todo esto? El necesitar enamorarnos o enamorar? Acaso no te has puesto a pensar que sería del mundo si el hombre no tuviese que vivir con una mujer y que a lo que llamamos amor no existiera? Que estaríamos haciendo? En que nuestra mente ocuparía su tiempo? Sabemos que nuestros éxitos personales están primero que todo, pero al final del día, siempre deseamos que alguien esté ahí para compartirlo, al final esperamos de que seamos importantes para alguien, y que nos pregunte acerca de nuestro día. Basta de decir y vociferar a todos que estás acostumbrado a estar solo, que no necesitas a nadie, porque ni tú mismo te crees esas mentiras, no te engañes, deja de mentirte sabiendo que piensas en alguien, en un don nadie, piensas y te consume el saber que no haya nadie al final del día para ti. A veces nos dedicamos a ver un programa de televisión, donde todo es cuento y rosas, donde el amor reina y pasan cosas tan lindas, que simplemente deseas que te pasen a ti, no lo niegues, no eres cursi, pero deseas que lo sean contigo, no te gusta dar abrazos, pero anhelas que te den uno, no te gusta hablar, pero es tu sueño que te hablen para preguntarte qué tal el día. Somos expertos engañándonos, pero lo que no sabemos, es que el corazón y el cerebro, están a sólo unos pasos. No te engañes, no te mientas.