Los pequeños detalles

 

Mentes irracionales vagando por el mundo en busca de lo imperdible, almas que deambulan sin cesar bajo el manto oscuro de la noche, cofres andantes llenos de ilusiones meramente teóricas, temeridad de ser empleadas en la práctica. Así transcurre la vida de toda persona que nunca ha tenido un norte al cual asomar conscientemente la mirada, producto del desvelado mundo que nunca descansa y sus deliberados patrones que ciñen la mente humana hasta imponer comportamientos carentes de sentido.

El ser humano ha luchado incansablemente por encontrar aquello que llamamos «felicidad», esa adicta sensación de sentirse apasionado, libre, aceptado, entre otros complementos que hacen de la persona un ser místico procedente de un planeta desconocido para muchos. Sin embargo, hasta el día de hoy, no comprendemos a ciencia cierta donde está.

Tendemos a buscarla en el lujo, la fama, el dinero, aceptación social, libertinaje, así como otros lugares erróneamente valorados, hasta descuidar la verdadera esencia perenne que posee la felicidad, aquella que no está motivada por el placer inmediato, más bien por el placer duradero, paz interior y control total de la vida.

La felicidad está aquí, contigo, conmigo. Vivimos con ella y no nos damos cuenta de cuán grato tesoro tenemos enterrado en las profundidades de nuestro ser. Vivimos rodeados de ella, se encuentran en las cosas más simples, esas que tienen un valor incalculable a los ojos del sabio, se encuentra en nuestro hogar, en la naturaleza, en fin, está en todo nuestro universo pacientemente esperando a que te despojes de todo estereotipo social y abras las alas del corazón. No está en el lugar más recóndito del mundo. Ahora que ya tienes idea donde encontrarla, se feliz.

 

-Victor

 

 

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